miércoles, 27 de junio de 2012

Rutas patagónicas





Por Juan Esteban Bassagaisteguy.



—¿Otro mate? —preguntó Cecilia.
—No, gracias, amor —contestó Marcos, las manos sobre el volante y la vista fija en la ruta que se unía al horizonte patagónico.
(…Despertador de mierda, una hora tarde…)
Pero no pudo evitar admirar las piernas de su mujer cuando la falda se deslizó al acomodar Cecilia el bolso matero. Acarició la tersa piel.
(…no me han echado de pedo…)
—Cómo estás —dijo ella, entrelazando sus dedos con los de Marcos.
Él sonrió, tomó la mano de su pareja y la llevó a su entrepierna. Volvió a posar los dedos en aquellos muslos cálidos.
(…Putas refinerías explotadoras de empleados…)
Cecilia notó la dureza y bajó la cremallera. Oscilantes movimientos veloces cobraron vida.
—Peligrosa… —susurró. Las piernas de su mujer se separaron, expectantes; su mano encontró el triángulo prohibido, y deslizando la ropa interior el dedo medio nadó en el paraíso.
(…Y un día de viaje hasta Capital…)
—Peligroso vos… —Cecilia cambió entonces la presión de sus dedos por la de los labios. Marcos entrecerró los ojos, pero los abrió enseguida: el velocímetro marcaba ciento treinta kilómetros por hora. Divisó un punto blanco sobre la ruta. Lejos.
(…con este trasto a paso de tortuga…)
Ella succionó, lamió, mordió… Él encontró el clítoris y todo se humedeció. Volvió a cerrar los ojos, el punto blanco aún distante.
(…¿Y aquel boludo?…)
Ella sintió cómo el orgasmo inundaba sus venas, y Marcos cómo la simiente bullía en su interior pugnando explotar. Se dejaron llevar.
(…¡Tu carril! ¡¡Boludo!! ¡¡¡BOLUDOOO!!!…)
Abrió los ojos en el momento cúlmine y lo vio todo. Las piernas de su mujer, el velocímetro y el camión cisterna blanco de YPF frente a él.



La soledad de la patagonia argentina pinta su paisaje agreste de color amarronado.
Y un hongo de fuego elevándose voraz destroza la postal inmaculada.

15 comentarios:

  1. Muy, muy bueno.
    (Campo, YPF; estás a full, ja, ja)
    Aunque el final está cantado (quizá para mentes como la mía) no decepciona, porque está logrado de manera magistral.
    El camión de la petrolífera y el hongo de fuego son imágenes perfectas.
    Gran trabajo.
    Saludos.

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    1. ¡Gracias, Raúl!
      Siempre muy amable (y respetuoso) con tus comentarios.
      La idea del micro surgió, esta vez, de manera rara: ya sabía lo que iba a pasar en el inicio y en el final, pero ignoraba todo el nudo o desarrollo. Y ahí apareció la trama, con el personaje que "piensa" en primera persona y que es quien nos guía, en realidad (según mi modesto punto de vista, se puede no coincidir, por supuesto, sin inconvenientes), durante todo el micro hasta su culminación. Con ese final que yo, también en mi mente, me vi venir, je, je.
      Lo del camión y el hongo intentan darle fuerza a la conclusión del relato. Espero haberlo logrado.
      Un abrazo en la distancia.
      P.D.: "Campo, YPF; estás a full, ja, ja": me hiciste sonreír, je.

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  2. ¡De primera Juan! El entrelazado de la historia es perfecto, y el desenlace aún mejor. Lograste mezclar de forma perfecta el género erótico con una pequeña e interesante historia. ¡Genial!

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    1. ¡Gracias, Sebastián!
      Me siento muy halagado con tus palabras; sabés el respeto que te tengo como gran creador de historias, y me alegra que "Rutas..." haya sido de tu agrado.
      Un abrazo grande.

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  3. Me encanta cuando se entreveran los pensamientos del personaje con la narración y ese hongo de fuego del final una metáfora magistral!!! Bravo Juanito tenés esa gran capacidad de trasnformar lo cotidiano en una historia brillante!!
    besosssss rosarinosssss

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    1. ¡Gracias, Bibi, por tus palabras!
      Muy amable, me alegro que te haya gustado el micro.
      Lo del personaje entremezclando sus ideas con la narración lo había hecho solamente en otro cuento ("El reloj de Dios"), aunque en forma distinta: en esta vez, su "pensamiento" en 1º persona (tiempo verbal presente), se entremezcla con la trama en 3º persona (tiempo verbal pasado), y en aquel otro cuento se mezclaban dos narradores distintos en 3º persona (tiempo verbal pasado). Debo decir que en esta ocasión me costó más que en aquella vez: la mezcla tiene más condimentos, je.
      No dejemos de buscar en lo cotidiano la fuente de nuestras ideas como escritores amateurs: vamos a encontrar más musas de las que creemos, para luego dejarlas volar hasta límites impensados.
      ¡Saludos raucheros!

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  4. me encantó juan. no sé que nombre tiene esa forma de escribir con discursos separados pero lo uso mucho y es de mis favoritos.
    lograste una dualidad altamente compatible con el esperado? final.
    bien hecho. (una de las mil buenas formas de morir :-))
    salud!!!

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    1. ¡Gracias, Claudia!
      Recuerdo "Ascenso al infierno" de tu autoría, donde las gárgolas se intercalaban en la trama dialogando entre sí (genial...). Tampoco sé cómo se llama y, por mi lado, aunque es recién la segunda vez que lo uso, creo que el resultado fue aceptable.
      Me reí mucho con aquello de "una de las mil buenas formas de morir", je, je.
      Saludos mil.

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  5. El cuento destaca por las alternancias entre hecho y pensamiento. Dinamiza la historia y, visualmente, es diferente. Buena descripción de las escenas, y un final que no vi venir.
    Además, em gustan mucho las historias sobre carreteras. No sé por qué me llama la atención el tema, pero es así.
    Saludos, Juan.

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    1. ¡Gracias, Mauricio!
      Valoro mucho tu opinión; sé que, además de lo subjetivo que mencionás al final, tus puntos de vista objetivos son siempre para ser tenidos en cuenta. Conozco de tu sapiencia al escribir, y tus consejos me han servido de mucho (recuerdo los de "El Reloj de Dios" y, en especial, aquello de "...leer en voz alta el texto antes de darlo por finalmente concluido y publicado, para encontrar posibles detalles que se nos hayan escapado respecto a ortografía y puntuación...") y no dejo nunca de prstarles suma atención.
      Un saludo grande en la distancia.

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    2. prestarles* por prstalres*, upsss...

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  6. En un principio me recordó a Maleficio, hasta lo del camión cisterna. Lo mejor es el final y la forma en que los detalles eróticos no suenan vulgares :D

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    1. Gracias por tus palabras, Pepe (este comentario nos figuraba como "Spam", en otro lugar distinto del escritorio blogger, un tanto inaccesible. Mil disculpas por no contestarte antes...).
      ¡Saludos!

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  7. No se que pasó, este fue el primer microrelato que leí y que comente...

    En un principio me recordó a Maleficio de Richard Bachman (aka Stephen King), después esa sensación se fue borrando al leer los pensamientos de alguien (aun no sabia quién) que contrastaban con los toqueteos de la pareja. El lenguaje erótico esta muy bien expresado y con metáforas deliciosas ;). Lo mejor de todo ha sido ese final con ese hongo de llamas destrozando la tranquilidad del paisaje.

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    1. ¡Gracias, Pepe!
      Suele pasar con el blogger, a veces se tilda y no salen los comentarios (me pasó lo mismo hace dos o tres semanas con varios cuentos leídos por ahí :( ).
      Gracias por el recuerdo de "Maleficio"; lo leí hace un lote de años, y me debo una relectura del mismo: recuerdo que no me dejó un buen sabor de boca...
      Yendo a "Rutas...", no puedo dejar de agradecer tus palabras: la parte erótica del micro fue escrita justo con la intencionalidad que mencionás, buscando esas metáforas.
      ¡Saludos, colega!

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